OROPESA
Circular de medio día - 13km - Dificultad baja

10 de febrero 2013


 

CRÓNICA



¡Hey Gla! ¿Por dónde andas?. Ventosos días los de aquí, ventosos pero diáfanos, será de lo poco bueno que tiene el viento… y que despeja cielos, poluciones, acelera molinos, esparce semillas, nos deshace el pelo que rehacen felices las peluqueras, aventan veleros, ¿despejarán ideas también?… ¡A ver si los bonaerenses van a estar en la gloria!…

Nosotros anduvimos este domingo aprovechando una tregua de vientos que nos permitió disfrutar de una magnífica vista de lo plano que hay en La Plana, lo quebrado que la quiebra, y lo aislado que la adorna, rompiendo en el mar la línea del horizonte, a modo de ínsulas flotantes. Esta vez el mar, como el viento, estaba calmo, otras en absoluto. Alguien sostuvo que alguna parte baja de la isla Grande, era rebasada de levante a poniente por las olas cuando éstas se encabritan en extremo —nos cuesta salir de Castellón Gladis, ¡tan cerquita tenemos tanto!—.

¿Y qué decir de los almendros en flor cuando aún no ha terminado el invierno? Bonito sí, mucho, pero luego como desde hace ya bastantes años, estas primerizas y rosadas floraciones se amedrantarán con alguna helada tardía y se vendrán abajo. Entonces los agricultores de secano y alguna esquina en algún periódico hablarán del nuevo, si es que lo reiterado puede ser nuevo, fiasco anual.

Si la naturaleza es tan sabia como tajante ¿cómo se dejan engañar tanto estos árboles, de qué adolecen?, van tan acelerados y a destiempo como tu hermano, Gladis. Mira que no es de mi gusto disgustarte con tu mellizo, pero es que está de una pesadez que ni cuando fuimos más jóvenes y le daba cancha y alcoba, ¿será una segunda adolescencia la que atraviesa? Te lo digo para que no te pille desprevenida alguna llamada de socorro del tete, pues igual me da por mostrarle mi naturaleza «sabia y tajante» y sacarle así de su autoengaño —¡ay! ¡qué altiva frialdad la mía, verdad!, ¡claro, estamos en invierno!—.

En fin, Gla, ya te contaré en próximas, porque contarte más en esta de lo que pasó el domingo, sería meterme ya en conversaciones sueltas en las que una participa o simplemente escucha, a veces sorprendida, intimidades y desvelos que van desde conspiraciones con microchips, a vivencias sexuales de índoles diversas, pasando también por diferentes tipos de sanaciones espirituales y otras floraciones de similar carácter, ¿qué pasará cuando llegue al fin la primavera?

Au revoir, Gladis.

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