AGUJAS DE SANTA ÁGUEDA
Circular de medio día - 6km - Dificultad media (ascensión técnica)

27 de Abril 2014


 

CRÓNICA



¡Impresionante!, ¡impactante!; tanto que mi memoria, en estado de «shock» todavía, no recuerda algunos de los adjetivos que allá en la cumbre se sumarían a los del inicio de este escrito: ¿congoja?, ¿tensión?... Si no fueron éstos, muy similares serían.

Dos grupos se constituyeron al poco de iniciar la marcha, los unos se encaramaron de inmediato y «cresteando» —verbo que no existe en castellano— comenzaron el ataque a la «Agulla Gran». El otro grupo accedería a la misma Aguja Grande por senda «normalizada» alcanzando un collado cómodamente para, a partir del mismo, comenzar a «encabritarse» hasta la cumbre. Sería ésta el lugar de encuentro entre uno y otro grupo.

Según RAE, trepar es: Subir a un lugar alto o poco accesible valiéndose y ayudándose de los pies y las manos. La Real Academia da en el clavo, mejor y más claro imposible. Eso es lo que hicimos durante un buen trecho; los unos. Durante un escaso tramo; los otros. Todos probamos la textura del rodeno, a modo de lija fina, con pies y manos... también con la espalda —en la zona de «destrepe»—, los antebrazos el culo... ¡Y es que cuando el infinito se apresta a succionarte de la mano de la gravedad, todo está permitido para evitarlo! En el caso de las Agujas de Santa Águeda y su rodeno, salir lijado de allí, no tiene el significado veloz que le damos en el llano, significa haberse dejado algo de pellejo, generalmente el de la yema de los dedos, esparcido por muchas de sus rocas escapando de ese llamado abismal.

Esta vez no hubo cervecita festejadora, pero sí palmeritas, bota de vino, vertiginosas vistas y foto de grupo —medio grupo— en la cumbre... ¡Y tú no estabas allí!

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