ALCUDIA DE VEO, RUTA DE LOS TRES PICOS
Circular de todo el día - 11km - Dificultad media/alta

2 de Noviembre 2014


 

CRÓNICA



Vino a llamarse «Ruta de los tres picos», a saber: Peña pastor, Gurugú y Espadán; situados todos ellos en la cresta que va, más o menos, desde el collado de la Íbola, en Aín, hasta el collado de la nevera de Alcudia de Veo, en Alcudia (es tarde cuando escribo esto, estoy cansado y no me apetece comprobar si los términos municipales en que se hallan los collados son realmente los que he citado aquí... Compruébalo tú, anda, hazme ese favor).

No se pisó ninguno de los dos collados (ya estuvieran en Aín, en Alcudia o en Monfragüe), la cuerda —la cresta— sería tomada desde la Peña pastor procedentes de la carretera que une Alcudia con Aín (lo siento, tampoco me apetece buscar qué CV es, ni en qué kilómetro procedimos a continuar con la severa ascensión, ¿y a ti?), procedentes a su vez, de la cueva inundada de ¿el Toro? (yo la conocía de pequeño con el nombre de cueva de La Chelva, no quiero contrastarlo ahora en una somera indagación «internáutica»... ¡ay qué desgana!), a la que llegamos, también procedentes, de Alcudia de Veo. Todo ello en fuerte y constante ascensión (ATENCIÓN: si vuelves a leer hasta aquí eludiendo lo que está entre paréntesis igual le encuentras mayor ligazón a la narrativa. Anda, prueba, yo te esperaré en este punto para seguir con lo que quede de la misma).

Tomada la cresta, tomáronse todas las trincheras que tanto nos hubiera costado tomar allá por el 36. A nosotros nos comportó tan sólo un poco de sudor sin ninguna bala balando cerca de nuestras supuestas entendederas. Tomadas las trincheras, el pico, la comida, la bebida, las chuches... parlamentamos sobre meadas plásticas de Bisfenol-A, y otras sustancias cancerígenas como las diferentes monarquías que habitan el planeta. No llegó la sangre al río sólo porque no había río y porque además no hubo que desparramarla, ya lo hicieron los de la contienda por nosotros. La foto grupal se hizo, para zanjar el tema, amenizada con un jocoso ¡viva el Rey!

Pues ¡que viva el Rey!, la bajada del Espadán, la subida, sus pinares, alcornocales, nosotros y la madre que nos parió; también nuestro papá. ¡Que vivan las jarra de cerveza!, los que las sirven, los que nos convidan y los que se las beben para licuar Bisfenol-A en una buena y desahogada meada, ¡ví-vá!

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