CULLA, LA CARRASCA
Lineal de todo el día - 8km - Dificultad media

14 de Diciembre 2014


 

CRÓNICA



El Maquinista de la General decir, lo que se dice decir, no dijo nada; o estaba mudo o se lo hacía. Locomotora a vapor por un puente, por un túnel; caballos, carretas, disparos, besos, refriegas, incendios, peleas... y todo sonando igual: a insistente pianola durante todo el periplo hasta ser nombrado, el señor Keaton, teniente de los confederados, y con ello, y entre un infinito beso y repeticiones de saludos militares, concluir la película con el «The end» acostumbrado. No se trataba de la sala de ningún cine, ningún festival de verano al aire libre, no reposición alguna. En el autobús de vuelta a Burriana ese fue el film que cobró vida en la pantalla —la otra propuesta fílmica fue Siete novias para siete hermanos—. Hubo un par de intentos de improvisado doblaje con la intención de animar a los pasajeros, no del tren sino del autobús, pero el derrotero que tomaba la improvisación señalaba a otro tipo de refriegas más en horizontal...

Dejando atrás el blanco y negro de aquella película, y prosiguiendo con este relato de fin a principio, podría decir que el color llegó a la hora de la comilona en el restaurante La Carrasca de Culla: el verde en las paredes y en la ensalada, la combinación crema-blanco de las servilletas, el color jamón del jamón, junto con el color queso del queso y el imprescindible rojo vino, que del vino, vino a instalarse en algunas mejillas... ¡Y qué decir del rojo chorizo!, y del marrón caracol muy parecido al del conejo. ¿De qué color fueron las manitas de cerdo?, —lo siento, a mí me dan asco y apenas las miré—. También el blanco pálido tuvo su momento en forma de cuatro nalgas, es decir dos culos, exhibidos más allá de la ventana del comedor. Aunque para color, el naranja de la mochila, premio estrella, a la hora del sorteo de regalos CEB 2014. Colorido también le puso la lagrimita de la cumpleañera agasajada. ¡ah! y el rojo botiquín ¿qué?, ¡habrase visto detalle sin igual por parte de la directiva!

Y si del blanco y negro de la peli, hemos pasado a la exuberancia de colores en la Carrasca, llega ahora el momento del gris plomizo de la mañana ante un roble como la copa de un pino. Diferentes grises salieron a nuestro encuentro en esa mañana nada fría para le época y el entorno; ningún viento. Evacuar fue la necesidad primaria más rápidamente satisfecha nada más desembarcar en el Barranc dels Horts sin que se apreciara aumento alguno en el inexistente caudal. La comitiva se alargó dividida en diferentes grupos que se preguntaban cada vez con más insistencia: ¿ací quan esmorzem? Pasada una fuentecilla se «esmorzó», y después hubo la fotografía grupal al socaire de un gran árbol con la irrupción de un fotogénico reno escapado de algún Papá Noel.

Y, mejor que el «The end», recurriendo a otro final, esta vez del cine animado, os diría aquello de: ¡E-e-e-esto es todo amigos!

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