ELS ROSILDOS, BARRANC DE LA ROCA ROJA
Circular de todo el día - 12km - Dificultad media

25 de Enero 2015


 

CRÓNICA



Con buen viento se llega a todas partes —diría un marino clásico. Pero nosotros los de tierra, los de puerto de montaña, podríamos decir que con buen viento la vista suele alcanzar más lejos, la piel se agrieta más de prisa y el frío cala en ti más agresivo. En enero y a mil metros es así. En enero, en el tossal de Saragossa, si el viento sopla como sopló y no «posa» sobre tu ojo brizna alguna, puedes ver muchas cosas: Mar, montaña, puertos, aeropuerto, poblaciones, serranías, islas. También puedes buscar abrigo un poco más abajo de su cima, sin descartar para nada el tuyo propio.

«Velocidad» pudo ser la constante a destacar en esta marcha. La del viento —la primera y más notoria—, la de los coches y la de la marcha en sí. Remontar el Barranc de la Roca Roja a paso vivo templó músculos, aceleró corazones e hizo pasar el frío a un segundo plano... Pero hubo otras constantes de digna mención: el buen hacer de nuestras guías de montaña, una de ellas debutante, la belleza del paisaje con el Peñagolosa de fondo durante gran parte del recorrido, la nostalgia por unas masías que lozanas un día, agonizan hoy ajadas por el tiempo... todo bien engarzado en Sierra Engarcerán donde habrá que volver a por nuevos vientos.

Acompañó el tiempo pese a lo inclemente en un breve tramo, no hubo que parapetarse en la Barraca de Leoncio; tal es así que se estaba en la gloria bajo el sol del mediodía cerca de Pous dels Morrals. No volvimos con piel de gallina al Mas d´en Pollo, donde habíamos iniciado la marcha, ni fue nada alado lo que nos zampamos en Los Rosildos al terminarla. Eso sí, quedó buen sabor de boca como resultado, de lo uno y de lo otro.

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