FANZARA, COVA DE LA MOLA - CASTELLET
Circular de medio día - 10km - Dificultad media

19 de Abril 2015


 

CRÓNICA



De camino a Fanzara coches que corren, coches que se quedan atrás; llegamos al polideportivo, ahora a pié tomamos pista a derechas junto a la carretera que de continuarla nos hubiera llevado hasta la población. La pista se transforma en senda bajo los postes eléctricos, de nuevo en una pista —sin postes esta vez—; volvemos a la carretera, la cruzamos: senda, sudor, «no pillo el ritmo» dice alguien; otros no lo sueltan. Paradas técnicas —para salir del resuello— las justas. Ganamos en altura, por lo tanto también en vistas. Avistamos pantano, poblaciones, mar, islas —hay que afinar la vista para eso—; y también una sima —alguien se la salta a la torera, ha salido en la foto—, la sima se queda en su sitio, nosotros no, caminamos hacia el sitio de la cueva —ahora toca cueva—; no se ha movido de allí desde la última y reciente vez que estuvimos en su seno. En ella encendido de diversos objetos que producen luz: algunos de ellos linternas, otros, aplicaciones en teléfonos móviles que impiden buena movilidad, pero iluminan, eso sí. El seno nos espera, no es el que alguno quisiera para sí, pero también acoge y con pose pétrea se deja hacer; y hacemos y deshacemos, y volvemos, apagada la luz, a la luz del día. El estómago solícito solicita, y le damos de comer y de beber, rondamos la covacha y sacamos fotos perdiendo fundas. El capitán manda levar ancla y zarpamos de vuelta entre monte bajo bajo el sol de primavera, que contacta, por vez primera este año, con pálidos brazos y antebrazos, nucas, caras y cuanto a él se le presente. Nuevamente pista, nuevamente senda; se interpone una pared que en su día pudiera haber sido un castillo. Lo dudo y lo esquivo, otros puñeteros no, y deciden subirlo. Quedo tirado al sol a la espera desesperante de que vuelvan con alguna buena nueva que no será. Me atiborro a frutos secos. Ya están aquí, han vuelto. Tomamos todos, los castellares y los que no, las de Villadiego —por sustitución de Fanzara—, y llegamos a verla, pero no a pisarla, y resbalamos por la senda que no lo es: ¡Ya está aquí la carretera!, ¡ya están ahí los coches!; motores en marcha, portones, portazos, adioses, sonrisas y a la otra más. El grupo desaparece, se hace el silencio que se romperá nuevamente en Irta... Eso es todo. Chin y pum ¡Chinpum!

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