LA VALL D'UIXÓ, SUBIDA AL PIPA
Circular de todo el día - 15km - Dificultad media

21 de Febrero 2016


 

CRÓNICA



Nadie lo sabía aún. Junto a los dieciocho senderistas que debieran haber participado —descontada una por un despertador que no despertó, descontada otra por un dolor que no se dormía— viajaron otros tantos intrusos que saldrían de su anonimato en el lugar más apropiado para ello, cuando nadie lo esperara y con la complicidad de un infiltrado que ejercería de creador y liberador de los elementos sorpresivos...

Frescor matutino en febrero es lo normal en estas latitudes, no lo es tanto que poco después del mediodía te estés sofocando en la última de las subidas que te deparará ese día en aquellas montañas próximas a la Vall d´Uixó. A medio camino entre el licuado y el desmayo, calor y hambre de la mano, al fin llegó el descanso y la comida... Nada que ver con el hurto, pues era más una necesidad que un capricho, que poco antes se había perpetrado junto a una pista junto a una acequia junto a una balsa junto a unos naranjos demasiado expuestos. No penséis que fue cosa de los intrusos, no, aquellos elementos ya habían sido liberados más atrás, más arriba y fueron de boca en boca hasta desaparecer nadie sabe donde...

Mitigar dureza con cerveza no da pereza. Pudiera ser lema en nuestra bandera. Ni una ni dos ni tres, ya son muchas la veces que resolvemos así una jornada de senderismo. Tercio en mano se comentan las vicisitudes del día, de la semana y si se tercia, como no, de meses y años pasados. Anécdotas, chascarrillos, silencios, se suceden como chapas dobladas sobre barra de bar. Y entonces llega el «hasta la próxima», «no faltéis», «será más sencilla que esta», «habrá algo de nieve», etc. Entonces llega el fin... Pues eso: ¡Fin!

... ¡Ah! los intrusos sí ...Habrá que remontarse, para hablar de ellos, al principio de la andanza, remontar también por la ladera que nos llevaría desde un cauce hasta un pico, lo cual, en senderismo, suele coincidir con «desde el punto más bajo hasta el más alto». Con ello se marcha siempre cualquier entumecimiento matutino. A ellos, a los intrusos, no les afectó el ascenso, tampoco el fresco, los parones o los envites en las trepadas ocasionales cuerda en mano. Estaban agazapados, a la espera del momento... y cuando al pico llegamos, por lo bajinis, sin apenas hacer ruido, llegaron ellos también. Querían salir en la foto, y a fe que lo consiguieron. En lo alto del Pipa, aquellos adminículos hechos de caña, aquellas pipas, tuvieron su tiempo su lugar y su foto.

Ahora sí: ¡Fin!

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